Parar para coger impulso

Se termina Febrero, un mes que prácticamente no he visto delante. Enfrascada en un proyecto que me tiene loca (y que pertenece a uno de mis objetivos del 2017) me he subido a una espiral de horarios interminables y de locos, ¿y para qué? Para que la semana pasada terminara con unas ojeras a ras del suelo y un dolor de espalda descomunal (que aún me persigue).

A mediados de mes, a raíz de un post de Estudio Avellana al que llegué por casualidad,  quise probar a organizarme los días por horas con la intención de ver si podía llegar a todo. Pero acabé cayendo en los errores de principiante: planear días totalmente irreales (¡ni siquiera había contemplado horarios para las comidas!) y establecer objetivos totalmente fuera de mi alcance.

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Que no cumpliera lo que me proponía me causó una sensación de frustración tal que no facilitó poder pensar con claridad para salir de la espiral de autodestrucción. ¿Alguna vez te has sentido así? Pues te aconsejo lo que ya sabrás: para. De verdad, para y date un respiro. Yo tuve que hacerlo y me salud mental por fin está más que recobrada. Al principio me sentí culpable por no hacer lo que debería estar haciendo para avanzar con mi objetivo, pero ¿por qué no nos sentimos culpables de no cuidar nuestra salud?

Gracias a este pequeño respiro y a examinar un poco cómo han sido los días, sobre todo cómo de diferentes han sido en realidad respecto al plan sobre el papel, me he dado cuenta de lo siguiente:

-Ser flexible es clave (ya lo decía yo aquí). En esas tareas que no sabes si te van a llevar mucho o poco, dar un margen de tiempo extra ayuda. Porque sobrevaloramos la cantidad de cosas que podríamos hacer en un día pero no somos conscientes de que nuestra energía va decayendo y no siempre estamos al 100% de 8 am a 8 pm.

-No cargar los días en exceso. Lo mismo que te acabo de decir, no podemos estar a tope las 24 horas del día. Y por esa misma razón (unida a los benditos y necesarios descansos que debes tener en cuenta), si decides trabajar 10 horas todos los días, dedicarle 2 horas extra a ESE proyecto, hacer ejercicio, llevar una casa y una familia, es bastante probable no que no llegues a uno de los objetivos, sino que no llegues a ninguno. ¿Y recuerdas la espiral de autodestrucción que mencioné hace un momento? Es posible que te metas en ella.

-Establece objetivos medibles. Te pongo un ejemplo: tengo que entregar un informe a mediados de Marzo y en mis horarios, esta tarea aparecía descrita como “Escribir informe”. Mi mente inmediatamente se abrumaba porque le parecía algo muy grande que abarcar. Pero cuando lo cambias por “escribir 500 palabras hablando de la importancia de los bosques de coníferas en los programas de reforestación” la cosa cambia ¿no? Lo cual me lleva a:

-Procura no desviarte. Me pasa mucho que a medias de un informe empiezo a pensar “¿y si con este gráfico puedo ilustrar mejor mis resultados?” y me paso media hora haciendo lo que podría ser mi tarea, pero en realidad no lo es. Si he dicho escribir sobre el tema “X” es escribir, no hacer gráficos.

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Falta por mejorar. Pero mis días se van pareciendo más a esto.

Esto es lo que a mí me va funcionando y me está ayudando a ser más efectiva en mi trabajo y en mi vida diaria. Pero no soy ninguna coach de la organización, por lo que me encantaría conocer más opiniones/sugerencias al respecto 🙂

¡Feliz martes!

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“Eres tu peor enemigo”

Hace ya un tiempo, en el grupo de facebook de Bullet Journal en Español compartía una pequeña conclusión a la que había llegado después de unos meses organizando tareas con este sistema: ser consciente. Me había dado cuenta de cuándo eran los mejores días para planear tareas que más me aborrecían porque era cuando estaba al máximo de mis capacidades.

Desde entonces, puedo decir que eso es lo que más me gusta del sistema; me ha ayudado a conocerme un poquito mejor, de ser más consciente de mis cualidades… y de mis defectos. Y al principio nunca es agradable tenerlos ahí de frente a frente mirándote a los ojos con esa expresión de culpabilidad.

¿Cuántas veces no habremos tenido esa tarea importante, marcada en rojo y mil colores más, ahí señalándonos con su dedo acusador? Esa que postponemos una y otra vez ; no importan cuántas veces la hayamos subrayado con colores fosforitos o la hayamos mirado con ojos de cordero degollado. Si no tienes el compromiso suficiente como para llevarla a cabo, todo quedará en papel mojado.

Podemos ser grandes organizadores, pero, a veces, sabotearnos como el mejor de los Maquiavelos. Y así estoy yo: aceptando mi propia derrota y agobiada en horarios interminables por no haber puesto antes remedio a mi yo-ultraprocrastinadora.

Visto lo visto y como me gustar proponerme objetivos en cualquier momento (no tiene por qué ser ni en Septiembre ni en Enero) aquí una servidora promete trabajar más sobre esas cosas que tiene que mejorar para que no pase como hasta ahora y esté trabajando horas de más para cerrar proyectos importantes.

Si os gustaría que os hablase más de este tema y os enseñase cómo los voy desarrollando, no tenéis más que decirlo. Me encantará escuchar comentarios.

Feliz lunes! 🙂

 

Egham

Hace unas semanas tuve la oportunidad de hacer una escapada de fin de semana para asistir a un evento muy importante para mí. Aunque la fecha estaba reservada desde hacía meses, me fui con los deberes a medio hacer (muy yo) y me planté en el aeropuerto de Heathrow dispuesta a coleccionar recuerdos durante un par de días al este de Londres.

Sí es verdad que unos días antes había estado mirando la mejor forma de llegar a destino desde el aeropuerto, y así es como conocí Uber. En serio, envidio a quienes viven donde el servicio está activo, porque desde luego fue ma.ra.vi.llo.so. Para los que no lo conozcáis, Uber es un servicio de transporte a modo de taxi que se gestiona a través de una app móvil: eliges punto de recogida, punto de destino y en pocos minutos estás sentada en el coche rumbo a tu destino.

El caso es que ahí estaba yo, con mi Waseldori en mi mochila y con todas las ganas de plasmar TODO para que no se me olvidara NADA. Y efectivamente nada es lo que hice (avergüenzate herejeeeeeee). No sé si soy yo el bicho raro dentro del Bullet Journaling, pero cuando estoy inmersa en algo así, lo último que quiero es parar para apuntarlo. ¿Sabes como cuando cortas una conversación para mandar un whatsapp urgente y te sientes culpable porque no estás presente en lo que tienes que estar? Pues algo así.

Y me diréis: “Jolín, mira que no tendrás tiempo para hacerlo un ratito por la noche o en avión/barco/tren[inserte aquí su medio de transporte]?” Pues no, imposible. Probado de mil maneras. Nein.

Pero… Tiene que haber un “pero” porque si no, a cuento de qué este post. He aquí el prota del post: mi porta documentos.

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Cuando me mudé, mis compañeras de curro me regalaron esta maravilla que no se ha separado de mí ni en uno sólo de mis viajes. A parte de la función básica, en este viaje le he dado una vuelta más y ha sido un poquito de cajón de sastre recogiendo todos los retales dignos de rememorar: billetes de metro, tiques, recortes, ¡todo! Todo aquello que caía en mis manos con cierto regusto a sentimentalismo, a la saca que se iba.

Cuál ha sido el gusto de, días después, en la tranquilidad de mi hogar, poder dedicar tiempo no sólo a montar algo (con pretensiones de ser) bonito, si no a recordar esos días, a revivir todo lo bonito y a agradecer la suerte de poder compartir días tan emotivos. Y es que sólo estando presente y siendo consciente podemos comprender aquellos pequeños detalles que marcan la diferencia.

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¡Primer lunes de Febrero!

Los lunes se han convertido en mi nuevo día favorito de la semana, ¿por que será? 😉

La semana pasada os hablé sobre la plasticidad relacionada con las repuestas que se generan cuando el ambiente cambia. Pero ¿cómo se generan estas respuestas? A través de señales: señales que podemos percibir a través de nuestros cinco sentidos y que desencadenan cascadas de actividades frenéticas que, en última instancia, harán vibrar tus moléculas de ADN para que se expresen de una determinada manera.

Con la inspiración me pasa lo mismo: hay cientos de señales que la pueden disparar y nunca sé en qué dirección. Aprovecho que es primeros de mes para contaros qué es lo que me ha estado haciendo vibrar últimamente.

-Tengo entre manos un proyecto de dimensiones consideradas y estoy muy justa con los plazos. En mi mesa de trabajo hay muchos papeles pendientes que me recuerdan que debo organizarme con cabeza y mantenerme constante. ¡Sin esfuerzo no hay recompensa!

-Zene es la cabeza pensante detrás de la web de Travel me Softly. Si os gustan los viajes y escuchar historias, a ella le encanta contarlas. No perderla de vista.

-Spotify y su playlist de “Descubrimiento Semanal”. Me aventuro a decir que no hay dos playlists iguales porque se basan en tus gustos personales. Aunque es necesario registrarse para obtener la playlist, yo la recomiendo muy mucho. A mí me ha descubierto cada joyita que muchas veces me que quedado tonta soñando despierta.

-No podía faltar mi Waseldori. Hace unos días hice un pedido a Etsy, en concreto a la tienda de Wasel Wasel, porque llevaba unas semanas queriendo implementar alguna cosilla. Amor total con el resultado oigan. Y ya de paso… pues había que personalizar un poco los insertos.

Y a vosotros, ¿qué os despierta el ánimo?