Egham

Hace unas semanas tuve la oportunidad de hacer una escapada de fin de semana para asistir a un evento muy importante para mí. Aunque la fecha estaba reservada desde hacía meses, me fui con los deberes a medio hacer (muy yo) y me planté en el aeropuerto de Heathrow dispuesta a coleccionar recuerdos durante un par de días al este de Londres.

Sí es verdad que unos días antes había estado mirando la mejor forma de llegar a destino desde el aeropuerto, y así es como conocí Uber. En serio, envidio a quienes viven donde el servicio está activo, porque desde luego fue ma.ra.vi.llo.so. Para los que no lo conozcáis, Uber es un servicio de transporte a modo de taxi que se gestiona a través de una app móvil: eliges punto de recogida, punto de destino y en pocos minutos estás sentada en el coche rumbo a tu destino.

El caso es que ahí estaba yo, con mi Waseldori en mi mochila y con todas las ganas de plasmar TODO para que no se me olvidara NADA. Y efectivamente nada es lo que hice (avergüenzate herejeeeeeee). No sé si soy yo el bicho raro dentro del Bullet Journaling, pero cuando estoy inmersa en algo así, lo último que quiero es parar para apuntarlo. ¿Sabes como cuando cortas una conversación para mandar un whatsapp urgente y te sientes culpable porque no estás presente en lo que tienes que estar? Pues algo así.

Y me diréis: “Jolín, mira que no tendrás tiempo para hacerlo un ratito por la noche o en avión/barco/tren[inserte aquí su medio de transporte]?” Pues no, imposible. Probado de mil maneras. Nein.

Pero… Tiene que haber un “pero” porque si no, a cuento de qué este post. He aquí el prota del post: mi porta documentos.

archivo_000_fotor

Cuando me mudé, mis compañeras de curro me regalaron esta maravilla que no se ha separado de mí ni en uno sólo de mis viajes. A parte de la función básica, en este viaje le he dado una vuelta más y ha sido un poquito de cajón de sastre recogiendo todos los retales dignos de rememorar: billetes de metro, tiques, recortes, ¡todo! Todo aquello que caía en mis manos con cierto regusto a sentimentalismo, a la saca que se iba.

Cuál ha sido el gusto de, días después, en la tranquilidad de mi hogar, poder dedicar tiempo no sólo a montar algo (con pretensiones de ser) bonito, si no a recordar esos días, a revivir todo lo bonito y a agradecer la suerte de poder compartir días tan emotivos. Y es que sólo estando presente y siendo consciente podemos comprender aquellos pequeños detalles que marcan la diferencia.

Anuncios

2 thoughts on “Egham

  1. ¡A mí me pasa igual! Intento hacer muchas cosas por ahí, pero he descubierto que se me da mejor grabarlo en mi mente y coleccionar trocitos de cosas y después ponerlo todo en perspectiva. Seguro que mucha gente pensará que de esta forma los recuerdos se pueden alterar, pero a mí me parece que es mucho mejor, porque al hacerlo después también nos quedamos con lo que más nos impactó, lo que fue significativo para nosotros 🙂

    Me encanta tu carpetita.

    Me gusta

  2. Nunca había caído en que los recuerdos se podrían alterar, pero yo creo que los trocitos (tickets, recortes, etc) hablan por sí solos. Y el mero hecho de dedicarte un ratito a plasmarlos es justo y necesario para el corazón jeje

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s