El arte de mirar bajo diferentes prismas

La entrada de hoy lleva tiempo dándome vueltas en la cabeza y a pesar de que estaba segura de que quería hablar de este tema, no sabía muy bien cómo abordarlo. No voy a descubriros la pólvora ni mucho menos pero sí me gustaría contar un poco mi experiencia. (Spoiler: va post larguillo).

Digamos que toda la vida he sido muy de ideas fijas y bastante cuadriculada, lo cual no ha sido incompatible con dar algún viraje a mi trayectoria profesional. Pero a grandes rasgos digamos que siempre me he centrado en un punto en concreto de mi trabajo y siempre he seguido esa línea aprendiendo cosas relacionadas.

Pero desde hace unos años, el término “multidisciplinar” se ha venido imponiendo en los dogmas y recomendaciones a futuros estudiantes. Ya no basta con saber mucho de A o B. Hay que saber un poquito de A, B, C y D para poder mirar las cosas desde distintos ángulos pero también para integrarlo todo y tener una visión más real de la vida.

Este aspecto se ha llevado un paso más allá, al punto de adquirir como locos eso que en los CVs está tan de moda: non-job related skillls. Hablamos de habilidades que van más allá de las competencias profesionales y que tienen que ver desde la inteligencia emocional hasta practicas deportes en equipo o tener hobbies relacionados con las artes.

En este punto es donde yo me he encontrado con que estaba estableciendo una relación insana con todo aquello a lo que me dedicaba en mi tiempo de ocio. Y es que han llegado a desestimar mi candidatura a ciertos puestos de trabajo por no tener conocimientos de fotografía (cuando me dedico a la ciencia y aparentemente no tiene nada que ver lo uno con lo otro… pero sí lo tiene, luego me di cuenta).

En este contexto de competitividad feroz, comencé a interesarme por diversas actividades: desde la fotografía (obvio) hasta la programación pasando por la pintura, la música y el nordic walking… Y siempre cometiendo el mismo error: no disfrutar de ninguna de ellas, pensando en todas ellas como un fin y no como un medio. Acababa los días extasiada con todo lo que “tenía que hacer”.

He tenido que ser consciente, después de tiempo, de que estaba metida en una rutina que no me estaba dejando disfrutar ni ver qué es lo que realmente me hace disfrutar. Finalmente, hace un par de años y guiada por mi intuición, volví a aquellas cosas con las que disfrutaba de más pequeña: el punto, la escritura, lo analógico… Y en estas estoy: disfrutando, experimentando, practicando, aprendiendo y aplicando todo lo aprendido a otras áreas de la vida.

Dicho todo esto quiero concluir con que no cerremos la puerta a expresarnos en otras áreas de la vida, como pueden ser la escritura, la pintura, el deporte… cualquier otra disciplina que no sea la relacionada con las actividades profesionales rutinarias, siempre y cuando seamos capaces de poder disfrutar de ello. Creo firmemente que si sabemos dedicarles el tiempo e ilusión suficientes, son una magnífica medicina para crecer tanto personal como profesionalmente.

Puede que el día de mañana me quiten un puesto de trabajo por no saber hacer el pino puente, quién sabe. Pero por el momento sólo puedo hablar maravillas de todas aquellas cosas a las que dedico mi tiempo libre, que tantas alegrías me han aportado y que tanta paz mental me dan para luego sumergirme en jornadas a veces maratonianas y mirar las cosas desde puntos de vista diferentes en busca de soluciones.

Y hasta aquí, mi reflexión de este lunes un tanto raro al que todavía le estoy echando en falta la hora que nos robaron el domingo 😉

¡Feliz lunes!

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2 thoughts on “El arte de mirar bajo diferentes prismas

  1. A mí esto es algo que me estresa profundamente, jajaja. Quiero decir, interés por aprender mil cosas, lo tengo, pero me falta tiempo. Y eso que para bien o para mal, mi trabajo consiste en estar haciendo todas esas cosas que me encantan cada día. Pero eso también puede hacer que a veces esté un poco saturada (me pasó con la fotografía). Ahora estoy en otro plan y he decidido que en realidad lo de preocuparse por no tener ese tiempo que me gustaría es inútil, que a veces, con vivir, basta y sobra.

    Lo que has contado de los trabajos me hace ver la enorme diferencia que hay entre el país donde vives y España. Aquí, lo que más se valora es que no tengas vida además del trabajo, jajajaja, así no tienes otra cosa más que trabajar todo el rato 😉

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    1. Pues sí, con vivir basta y sobra. Supongo que es mejor ser consciente de que con todo no se puede y así ser más crítico con las cosas a las que nos queremos dedicar con cariño e ilusión. Porque de verdad que si no, acabamos tarumbas de la cabeza.

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