Random inspo Agosto

Todavía me cuesta creer que estemos en agosto ¡y que no me haya cogido ni un solo día de vacaciones! Este mes (y este año) está siendo un poco errático, porque tengo un modo vago super ON puesto. Pero no quería pasar otro día más sin mi “random inspo”. Así que dicho esto, al grano:

-Hace unos meses que he empezado a coser. Soy una dummy total, pero me lo paso pipa oigan. Y si puedo hacerme con telas tan bonitas como las que encuentro en Delta Fabrics y me atienden con tanto mimo y amor, pues mejor que mejor.

-Y si lo que quiero es volverme loca entre rollos de telas y retales, el Stoffmarkt es mi perdición. Lo descubrí a principios de año gracias a una buena amiga y siempre que pasan por Mannheim o ciudades colindantes, ¡allá que nos vamos!

-Y ya que de Mannheim va la cosa, Zene, de Travelme Softly, nos propone 7 planes en esta ciudad por si os animáis a hacerle una visita 😉

-Puede que esta ciudad no sea muy bonita, pero me da un poco igual siempre que pueda volver a mi remanso de paz llamado hogar. Hace unos meses, Sr. Novio sugirió hacerse con un sofá para un rinconcillo especial del salón que he acabado conquistando para mí todito donde puedo pasarme horas leyendo, tejiendo o viendo alguna serie… Y es absolutamente maravilloso ♥

Y de momento eso es todo porque pienso seguir haciendo el vagonetas unos pocos días más antes de prepararme para… ¡la vuelta al cole de Septiembre! jajajajaja. Pero eso, para siguientes posts 😉

PhD done!

¡Aquí estoy de vuelta! 

Han sido unas semanas de parón aunque no todas precisamente por vacaciones. A mediados de Julio me dieron la noticia del mes: ¡mi tesis había sido aprobada! Y a los dos días me fui para España a preparar todo en dos semanas, desde la impresión de los libros hasta la defensa oral. 

Y al final el 28 de Julio pasó todo, punto final al trabajo de casi cinco años. Pasó… 

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Defensa hecha, mis compañeros ya me llamaron Doc a lo grande xD

Sin embargo, esta entrada no habla de este hito, sino de todo lo que viene de antes y lo rodea, ya que mi carrera investigadora la comencé hace ya 11 años como alumna interna, y son muchos los recuerdos que parecen venirme a la cabeza al haber culminado todo el camino y llegado a mi objetivo último. 

Fueron muchísimas las personas a las que tuve la oportunidad de conocer y con quien trabajar durante todo este tiempo, ya que han sido unas cuantas las disciplinas a las que me acerqué durante el recorrido. Y no sólo estuve rodeada de buenos compañeros, algunos de los cuales se convirtieron en grandísimos amigos; también pude compartir muchas curvas del camino con buenos amigos no relacionados con la profesión que me elogiaron con sus alegrías más profundas. 

Todo ello había quedado sepultado, aletargado en un rincón de mí al haber puesto tierra de por medio. Y el volver a casa para preparar todo, recorrer las aulas que una vez sentí mías, sentarme en mi viejo puesto de trabajo, volver a ver a esos viejos amigos de siempre… Ha sido como abrir una puerta para mirar atrás con un cierto regusto a presente. Y, oh-mein-got, he sido feliz, muy feliz, muchísimo. 

Por raro que parezca, ahora seguir hacia delante me sugiere la sensación de cerrar esa puerta y por tanto de cierta nostalgia, porque toca dejar atrás parte de toda esa euforia para avanzar hacia un futuro quizás algo incierto. Pero con la claridad de que seguiré rodeada de personas excepcionales a las que cuidaré toda la vida. Sin mencionar los nuevos compañeros de esta etapa germana que lo petan (your rock it guys). 

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Pulsera con charms muy especiales, regalo de mis compis germanas

Así que ¿cómo poner por escrito todo esto en el BuJo?  Ni idea. Sólo puedo sentirme honrada por la cantidad de personas bonitas que se han cruzado en el camino y que hacen que hoy pueda escribir estas líneas en su honor. 

Y a ti que estás al otro lado de la pantalla, gracias también por formar parte de este proyecto de cuenta historias más loco y más alejado de la ciencia 😉