Peuqeño Haul Nara

¡Buenos días!

Hoy os quiero traer un pequeño haul de unas compras que hice en Nara, ciudad situada al sur de Japón, primera capital estable del país del Sol Naciente, y también destacada por su importante población de ciervos que hoy en día pasean en libertad por los parques de la ciudad.

En una de sus calles principales, pero ya alejadas del tumulto del turismo, encontramos una pequeña tiendecita regentada por un hombre que tuvo la paciencia infinita de aconsejarnos en todas nuestras dudas y charlar largo y tendido (traductor mediante) sobre los entresijos del papel, plumas y tintas. La verdad que podría haber arrasado con media tienda, pero me contuve lo suficiente como para elegir con mimo lo que veis a continuación.

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Kit de caligrafía, pincel-estilográfica, tinta de recambio y bloc de notas

Empecemos por el kit de caligrafía. Lo que más me llamó la atención es que incluye tinta en barra, ¡como lo oyes! Esta tinta, también llamada sumi, se diluye sobre un tintero especial denominado suzuri. Para ello, basta con añadir unas gotas de agua al suzuri y comenzar a frotar el sumi sobre ella en movimientos circulares. Dependiendo de cuánto diluyamos la tinta -o también de cuánta agua vertamos- conseguiremos una consistencia u otra.

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Detalle del kit de caligrafía

Un pequeño detalle que no sé si se aprecia: los pinceles que acompañan al kit llevan una pequeña goma en el extremo para colgarlos. Para poder cuidarlos bien, es necesario lavar sólo la punta y dejarlos secando colgados boca abajo para que no se estropeen las cerdas y aguanten como el primer día mucho más tiempo.

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Comenzamos vertiendo unas pocas gotas de agua sobre el suzuri para diluir la tinta
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Una vez diluida la tinta, impregnamos el pincel en ella. En realidad, la tinta se almacena en la parte más profunda del suzuri -que aquí no se aprecia bien- que actuaría a modo de tintero.
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Y una vez disuelta la tinta y pincel en mano ¡a escribir se ha dicho!

Aparte de este kit, algo que me llamó poderosamente la atención fueron unos pinceles a modo de estilográfica. Veis que con el pincel se acompañan un par de cartuchos de tinta (en la foto, el primero ya está puesto) que se acoplan como si de una estilográfica convencional se tratase. Tan solo hay que esperar unos segundos a que la tinta alcance las cerdas del pincel, dejar que se empape, ¡y comenzar a escribir!

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Detalle del pincel con sus cartuchos de tinta de repuesto

No tengo mucha experiencia en el lettering, pero puedo deciros que este pincel me ha chiflado. Es lo que llevo usando desde que llegué para practicar los trazos y lo encuentro suave a la vez que consistente, lo que se traduce en un trazo mucho más uniforme, quizás una ventaja si estás empezando y todavía no tienes el tranquilo cogido al pulso.

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También en esta pequeña tiendecilla piqué con un pequeño bloc de notas, que no tiene mucho misterio, más allá de su diseño y que pienso utilizar para decorar mi bujo o para incluir en mis cartas por correo. No os exagero si os digo que había cientos de blocs de tamaños, diseños y gramajes diferentes. Decantarme por uno fue un auténtico dolor de cabeza.

Y vosotros, ¿conocíais estos pinceles y tintas? Para mí han sido un descubrimiento total. Pero me gustaría escucharos en los comentarios 🙂

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Cuaderno de viajes

¡Hola a todos!

Por aquí seguimos de viaje disfrutando de momentos mágicos. Ya os he contado en entradas anteriores que estando fuera me cuesta muchísimo utilizar mi bullet porque me salgo de toda rutina y es un poco descontrol. Pero tenía claro que esta vez quería dejar documentado lo máximo posible.

Así que me he traído un regalo que me hicieron con muchísimo cariño: un cuaderno de viajes.

 

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Cuaderno de viajes, regalo especial de alguien muy especial 🙂

Con vistas a no tener excusas, me he traído mis básicos de escritura (y pegamento para tickets y demás) e ir recogiendo todos los sitios que visitamos, anécdotas o recuerdos importantes. Y así es cómo va avanzando la cosa.

Todos los días, antes de acostarme, le dedico unos minutitos para dejar todo por escrito y anotar datos curiosos o importantes que sé que agradeceré tener dentro de unos meses (tengo memoria de pez para los nombres). Y por aquí ¿cómo hacéis cuando estáis de viaje, también los documentáis así o seguís con vuestro bullet normal? Me encantaría oíros en los comentarios 😉

Cómo me organizo en el trabajo

He de reconocer que desde hace unas semanas estoy siendo un poco “infiel” a mi bullet journal. Generalmente utilizo un cuaderno de uso personal, que va conmigo siempre, mientras que en el trabajo tengo una vieja agenda que reconvertí al estilo bullet journal y es donde llevo el registro de todos mis proyectos.

Mis proyectos se pueden dividir en dos partes claramente diferenciadas: la parte experimental y de rutina y una parte de analítica que generalmente no puedo adelantar si me llevará uno, dos o más días llevarla a cabo.

En las últimas semanas he tenido que compaginar los dos tipos de proyectos en paralelo y, si no se es muy organizado, es fácil dejar tareas pendientes o apelotonándose sin control, lo que se convierte en un sobrestrés que no es nada bueno.

Para no acabar así, esta es la solución que he encontrado y que me funciona -de momento- a las mil maravillas:

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Calendario de vista semanal

He decidido utilizar el calendario de vista semanal que tenía olvidado en el cajón del escritorio. La clave es dividir el calendario en función del tipo de tarea:

En la parte de abajo voy apuntando las rutinas de cada parte experimental, de manera que puedo ver claramente cuánto puedo tardar en terminar un experimento o qué huecos puedo tener libre para ir adelantando otras tareas. Importante también: los días están divididos en horas, lo que me sirve para apuntar reuniones a horas puntuales.

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Tener un bloc de notas al lado para imprevistos siempre es bien 🙂

En la parte de arriba voy apuntando las tareas que van surgiendo en el día, plazos de entrega, o -tras consultar mi libreta de proyectos- anotar los análisis que tengo que ir haciendo en los huecos que me queden más libres.

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Reviso cada poco los proyectos que tengo abiertos: los que tienen un marcapáginas azul

Este método me resulta bastante visual para tener en mente todo lo que tengo pendiente y que no se me olvide nada,pero a la vez, para no sobrecargarme de tareas en un día. Siendo sinceros, a veces lo consigo pero otras no. Seguiré probando 😉

Nuevo cuaderno

Este verano, Sr. Hermano estuvo de viaje y quiso traerle a su hermana del alma (♥) un regalo como recuerdo. Y como me conoce bien y sabe que le tengo cierto repelús a los típicos souvenirs, no pudo estar más acertado comprándome un cuaderno chachi chachi.

Cuaderno nuevo
Win-win, el cuaderno resultó ser perfecto para mi Waseldori

Coincide que el recambio que estaba utilizando hasta ahora tenía los días contados y con lo que yo valoro la carga sentimental, no me lo pensé ni dos veces: iba a utilizar el nuevo, cortesía de Sr. Hermano. Sólo había un pequeño “pero”, las páginas no estaban en blanco.

Apariencia
Las dos páginas estarían destinadas a las tareas de cada día. Dividida la parte izquierda en varios apartados con tareas para rellenar y la derecha, libre para tomar anotaciones.

Como no estaba dispuesta a que esto me parase, decidí utilizar este contratiempo como un reto para despertar mi creatividad e ir probando formas en las que ir adaptando cada espacio a mi estilo de Bullet Journal. Y dicho sea de paso, decorarlo un poco más de la cuenta, que siempre alegra la vista, con la premisa de hacerlo sólo si es por diversión. Hasta ahora, esta es la forma en la que lo estoy utilizando, que espero que a alguien le pueda servir de inspiración:

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Portada
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Calendario Anual, siguiendo como de costumbre el método de Alastair. La hoja de la izquierda decidí cubrirla con un folio en blanco.
Septiembre
Portada del mes de septiembre, cuando comencé el cuaderno.
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Vista diaria. De momento estoy utilizando la parte izquierda como diario o aprovechando las tareas que mencionan o para pegar algún memo pad/pegatina/recorte que me guste. La parte derecha, la reservo para las tareas que vayan surgiendo en el día.

Y vosotros, ¿utilizais también los cuadernos, aunque no estén en blanco, ajustandolos a vuestras necesidades?

Cómo adaptar viejas agendas al estilo Bullet Journal

Después de que la semana pasada fuese más atropellada de lo que pensaba y que me pillara un catarro tonto de “aire acondicionado” que me dejó un poco KO, vuelvo con el post que tenía en mente.

Aquí servidora tiene un poco de síndrome de Diógenes, por lo que eso de dejar una libreta/agenda a medias es algo que me da muchísima pena y siempre les ando buscando algún tipo de uso nuevo. En concreto, me pasó con una agenda que me regalaron en el trabajo. Era una agenda muy completa de tipo vista diaria –una página para cada día– pero coincidía con mi transición al bullet journal y al final se quedó abandonada en un cajón.

A esto se le une que a finales del año pasado, mi dinámica en el trabajo cambió ligeramente y me obligaba a llevar una especie de registro de los diferentes proyectos o subtareas que iban apareciendo durante los meses. Y fue entonces cuando vi claro cómo podía volver a utilizar aquella agenda abandonada. El enfoque fue utilizarlo como un bullet journal con colecciones y cada colección sería un proyecto nuevo.

Lo primero que hice fue añadir un índice en una de las primeras páginas para ir registrando cada proyecto (o cualquier otra cosa que quisiera ir apuntando) de manera que los días del año pasaron a ser el número de página en que estaba cada colección.

Índice

El sistema que utilizo es lo más simple y parecido posible al que utilizo en mi bullet journal personal, así me evito dobles códigos y futuras frustraciones.

La primera página de cada proyecto comienza con el título enmarcado con subrayador. Y a lo largo de las páginas siguientes, voy registrando todos los pasos o decisiones que se van tomando sobre el mismo. Anoto los días en los que voy trabajando en él, y utilizo lo siguientes códigos:

  • – Para comentarios o ideas que me surgen y quiero dejar anotadas.
  • . Para tareas concretas.
  • x Para tareas realizadas.

Comienzo de proyecto

Como en las colecciones del bullet personal, puede ser que el espacio que dejo no sea suficiente. La solución que he encontrado pasa por lo siguiente:

  • En última página de la colección anoto la página donde continúa.
  • En la página donde continúa, anoto la última página o de donde viene la info.

Esto me permite ir para atrás fácilmente y llevar un control rápido de las distintas fases en caso de que fuese necesario.

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Detalle abajo a la derecha de dónde continuaría el proyecto
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Detalle arriba del todo de donde estaría la última página de este mismo proyecto

Otra cosa que llevo observando desde hace poco es que según la cantidad de trabajo que se me junte, puedo tener varios proyectos abiertos y para localizarlos rápidamente los marco con un post it como haríais cuando marcáis las colecciones del bullet que consultáis con más frecuencia.

Al final tengo una agenda que no es que sea la más bonita del mundo, pero le estoy dando uso que es lo que más me gusta. Y también me sirve para hacer balance a finales de año de todos los proyectos en los que he estado involucrada.

Espero que esta idea os haya servido o dado alguna inspiración. Si no, contadme, ¿también convertís viejas agendas para darles un nuevo uso?