Cómo me organizo en el trabajo

He de reconocer que desde hace unas semanas estoy siendo un poco “infiel” a mi bullet journal. Generalmente utilizo un cuaderno de uso personal, que va conmigo siempre, mientras que en el trabajo tengo una vieja agenda que reconvertí al estilo bullet journal y es donde llevo el registro de todos mis proyectos.

Mis proyectos se pueden dividir en dos partes claramente diferenciadas: la parte experimental y de rutina y una parte de analítica que generalmente no puedo adelantar si me llevará uno, dos o más días llevarla a cabo.

En las últimas semanas he tenido que compaginar los dos tipos de proyectos en paralelo y, si no se es muy organizado, es fácil dejar tareas pendientes o apelotonándose sin control, lo que se convierte en un sobrestrés que no es nada bueno.

Para no acabar así, esta es la solución que he encontrado y que me funciona -de momento- a las mil maravillas:

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Calendario de vista semanal

He decidido utilizar el calendario de vista semanal que tenía olvidado en el cajón del escritorio. La clave es dividir el calendario en función del tipo de tarea:

En la parte de abajo voy apuntando las rutinas de cada parte experimental, de manera que puedo ver claramente cuánto puedo tardar en terminar un experimento o qué huecos puedo tener libre para ir adelantando otras tareas. Importante también: los días están divididos en horas, lo que me sirve para apuntar reuniones a horas puntuales.

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Tener un bloc de notas al lado para imprevistos siempre es bien 🙂

En la parte de arriba voy apuntando las tareas que van surgiendo en el día, plazos de entrega, o -tras consultar mi libreta de proyectos- anotar los análisis que tengo que ir haciendo en los huecos que me queden más libres.

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Reviso cada poco los proyectos que tengo abiertos: los que tienen un marcapáginas azul

Este método me resulta bastante visual para tener en mente todo lo que tengo pendiente y que no se me olvide nada,pero a la vez, para no sobrecargarme de tareas en un día. Siendo sinceros, a veces lo consigo pero otras no. Seguiré probando 😉

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Nuevo cuaderno

Este verano, Sr. Hermano estuvo de viaje y quiso traerle a su hermana del alma (♥) un regalo como recuerdo. Y como me conoce bien y sabe que le tengo cierto repelús a los típicos souvenirs, no pudo estar más acertado comprándome un cuaderno chachi chachi.

Cuaderno nuevo
Win-win, el cuaderno resultó ser perfecto para mi Waseldori

Coincide que el recambio que estaba utilizando hasta ahora tenía los días contados y con lo que yo valoro la carga sentimental, no me lo pensé ni dos veces: iba a utilizar el nuevo, cortesía de Sr. Hermano. Sólo había un pequeño “pero”, las páginas no estaban en blanco.

Apariencia
Las dos páginas estarían destinadas a las tareas de cada día. Dividida la parte izquierda en varios apartados con tareas para rellenar y la derecha, libre para tomar anotaciones.

Como no estaba dispuesta a que esto me parase, decidí utilizar este contratiempo como un reto para despertar mi creatividad e ir probando formas en las que ir adaptando cada espacio a mi estilo de Bullet Journal. Y dicho sea de paso, decorarlo un poco más de la cuenta, que siempre alegra la vista, con la premisa de hacerlo sólo si es por diversión. Hasta ahora, esta es la forma en la que lo estoy utilizando, que espero que a alguien le pueda servir de inspiración:

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Portada
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Calendario Anual, siguiendo como de costumbre el método de Alastair. La hoja de la izquierda decidí cubrirla con un folio en blanco.
Septiembre
Portada del mes de septiembre, cuando comencé el cuaderno.
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Vista diaria. De momento estoy utilizando la parte izquierda como diario o aprovechando las tareas que mencionan o para pegar algún memo pad/pegatina/recorte que me guste. La parte derecha, la reservo para las tareas que vayan surgiendo en el día.

Y vosotros, ¿utilizais también los cuadernos, aunque no estén en blanco, ajustandolos a vuestras necesidades?

Cómo adaptar viejas agendas al estilo Bullet Journal

Después de que la semana pasada fuese más atropellada de lo que pensaba y que me pillara un catarro tonto de “aire acondicionado” que me dejó un poco KO, vuelvo con el post que tenía en mente.

Aquí servidora tiene un poco de síndrome de Diógenes, por lo que eso de dejar una libreta/agenda a medias es algo que me da muchísima pena y siempre les ando buscando algún tipo de uso nuevo. En concreto, me pasó con una agenda que me regalaron en el trabajo. Era una agenda muy completa de tipo vista diaria –una página para cada día– pero coincidía con mi transición al bullet journal y al final se quedó abandonada en un cajón.

A esto se le une que a finales del año pasado, mi dinámica en el trabajo cambió ligeramente y me obligaba a llevar una especie de registro de los diferentes proyectos o subtareas que iban apareciendo durante los meses. Y fue entonces cuando vi claro cómo podía volver a utilizar aquella agenda abandonada. El enfoque fue utilizarlo como un bullet journal con colecciones y cada colección sería un proyecto nuevo.

Lo primero que hice fue añadir un índice en una de las primeras páginas para ir registrando cada proyecto (o cualquier otra cosa que quisiera ir apuntando) de manera que los días del año pasaron a ser el número de página en que estaba cada colección.

Índice

El sistema que utilizo es lo más simple y parecido posible al que utilizo en mi bullet journal personal, así me evito dobles códigos y futuras frustraciones.

La primera página de cada proyecto comienza con el título enmarcado con subrayador. Y a lo largo de las páginas siguientes, voy registrando todos los pasos o decisiones que se van tomando sobre el mismo. Anoto los días en los que voy trabajando en él, y utilizo lo siguientes códigos:

  • – Para comentarios o ideas que me surgen y quiero dejar anotadas.
  • . Para tareas concretas.
  • x Para tareas realizadas.

Comienzo de proyecto

Como en las colecciones del bullet personal, puede ser que el espacio que dejo no sea suficiente. La solución que he encontrado pasa por lo siguiente:

  • En última página de la colección anoto la página donde continúa.
  • En la página donde continúa, anoto la última página o de donde viene la info.

Esto me permite ir para atrás fácilmente y llevar un control rápido de las distintas fases en caso de que fuese necesario.

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Detalle abajo a la derecha de dónde continuaría el proyecto
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Detalle arriba del todo de donde estaría la última página de este mismo proyecto

Otra cosa que llevo observando desde hace poco es que según la cantidad de trabajo que se me junte, puedo tener varios proyectos abiertos y para localizarlos rápidamente los marco con un post it como haríais cuando marcáis las colecciones del bullet que consultáis con más frecuencia.

Al final tengo una agenda que no es que sea la más bonita del mundo, pero le estoy dando uso que es lo que más me gusta. Y también me sirve para hacer balance a finales de año de todos los proyectos en los que he estado involucrada.

Espero que esta idea os haya servido o dado alguna inspiración. Si no, contadme, ¿también convertís viejas agendas para darles un nuevo uso?

Cuaderno Nuevo

¡Cucú! Aquí estoy, algo más escondida de la cuenta, pero por aquí al fin y al cabo 🙂

Estos días están siendo particularmente intensos; a la vida le gusta no ponerte las cosas fáciles y cumplir con tus objetivos/sueños a veces supone un esfuerzo titánico. Pero estoy segura de que al final todo merece la pena. No solo al final sino también por el camino, porque aprender a lidiar con la parte más fea de la vida trae grandes lecciones. ¡Aprendamos de ellas!

Y ahora que ya he soltado el tostón trascendental, a lo que vengo: que a mitad de mes he tenido que estrenar cuaderno nuevo para mi Waseldori, wiiiiiiiiii.

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Adiós a mi viejo cuaderno ♥

Nada más empezar mayo, fui consciente de que no iba a tener hojas suficientes para terminar el mes. Aún así, decidí seguir para adelante porque eso de dejar hojas vacías ME PUEDE. Además, al cuaderno le tenía un especial cariño por tener mucho valor sentimental para mí.

En Abril hice una whislist incluyendo un Moleskine Softcover que tenía intención de utilizar como siguiente cuaderno. Quería probar el pautado de puntos porque le tengo mucha curiosidad, la verdad. Pero aún tenía por casa un Cahier de Moleskine al que no le estaba dando demasiado uso y mi pequeño síndrome de diógenes salió al escenario… Total, que me he cogido al Cahier por banda, lo he tuneado un poquillo y este es el resultado.

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Calendario para tener todo el año a golpe de vista

Como este cuaderno ya lo estaba utilizando para llevar algunas colecciones, el índice ya estaba registrado en la primera página. Después de las colecciones añadí el calendario anual  siguiendo el método Alastair (no hice foto, vergüenza ven a mí!!) y otra página con una pegatina (regalo muy especial) del año completo para poder tenerlo a golpe de vista.

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¡Arrancando a mitad de mayo!

He vuelto a la vista diaria normal sin bloques de horas porque he establecido unas rutinas (¡vivan las rutinas!) que me permiten despreocuparme de planificar mis horas. No descarto volver a hacer cambios, me encanta experimentar, pero de momento así se queda la cosa 🙂

De momento seguiré llevando conmigo el viejo cuaderno por si tengo que volver a consultar algunas páginas. Pero desde luego, cuando no lo lleve en mi waseldori, se que tendrá un hueco muy especial en mi biblioteca.

p.d. ¿qué os parece mi friki tela de fórmulas matemáticas? Espero enseñaros alguna otra cosa con ella no dentro de mucho 😉

La evolucion

La evolución es.cha.chi. Punto pelota. Aquí os suelto de sopetón mi opinión casi sin admitir discusiones. Y es que si no hubiera sido por ella, ni tú ni yo hoy estaríamos aquí compartiendo un ratito a través de la pantalla. Podemos resistirnos todo lo que queramos a los cambios. Pero créeme, ellos seguirán su camino. Con o sin ti.

Evolucionar es precisamente lo que he estado haciendo con mi bullet journal las últimas semanas. Ya había adelantado el cambio a vista diaria por horas. Al principio fue un poco caos porque quise rellenar todas las horas del día hasta acabar extasiada.

Creo que por terquedad seguí con este tipo de organización y este es el resultado de las últimas semanas:

1_2_marzo3_7_marzo_Fotor8_10_marzo_Fotor

A parte de lo bonito que pueda o no quedar (a mí personalmente es como más me gusta hasta ahora), me quedo con todas las enseñanzas que me va aportando el Bulle Journal, que son un poco resumen de lo que llevo ya explicado:

-El tener horas por delante no es sinónimo de estar ocupándolas todas. Es bueno darse un respiro o simplemente reservarse un ratito para no hacer nada.

-Las rutinas me son muy necesarias. Me ayudan a ahorrar tiempo y me permiten planificar mejor y ahorrar en “fuerza de voluntad” en momentos de mucho trabajo.
¿Cómo incorporar rutinas nuevas? Este es un tema que voy a explorar a fondo porque tengo pendiente incorporar más ejercicio a mis semanas (ais, el ejercicio…).

-El peso de la semana se va acumulando y a finales de semana no soy capaz de hacer tanto como hago los lunes. Y no lo digo yo sola, Sara, de Estudio Avellana, que sabe más de estas cosas lo cuenta en este post.

¿Alguien mas por aqui fan de la vista diaria por horas en BuJo? Me encantaria conocer opiniones sobre este tipo de vista y cualquier otra sugerencia 🙂

¡Feliz lunes!